Nunca se sabe la verdad....
Vivo en Sol. Siempre hay un montón de gente que llena las calles y las aceras. A veces es casi imposible moverse de un lado al otro. Además de los madrileños que pueblan mi barrio hay de todo: europeos, asiáticos, americanos, es una mezcla completamente heterogénea. Uno se pensaría que con tantas personas sería casi imposible reconocer o ver una persona más de una vez dentro de un año pero dos veces al día es casi insólito. La chica que veo siempre la encuentro en dos situaciones y lugares distintos.
Cada mañana cuando voy andando a Prim siempre hay por lo menos dos o tres personas que me piden limosnas. A veces me siento mal cuando no les doy dinero porque me considero una persona humanitaria. Esta chica que veo siempre esta allí con su cartel que dice que tiene la espalda rota y necesita cirugía para curarla. La veo con los ojos de tristeza, sucia, con ropa vieja, sin sonrisa y me pregunto cómo es que una persona puede llegar a este punto en la vida. ¿Dónde está esta familia que se supone que te cuida y te protege?
Durante muchas semanas pensaba que debería dejarle un poco de dinero (claro, no soy rica tampoco pero tengo más que esta chica). Lo quería hacer hasta el día que la vi fumando Crack cerca de la entrada del gimnasio. Me enfadé muchísimo. Me sentía engañada por ella. Quizás, sí, necesita una operación pero también es verdad que cada persona de la Unión Europea puede recibir atención médica gratis. O tal vez puede ser que yo no entienda el sistema bien.
De todos modos, no quiero perder la fe que tengo. No sé si soy ingenua y creo en la bondad de todos cuando en realidad solamente piensan en sus propios intereses. Supongo que ahora no creo de las razones que nos piden limosnas que todos los mendigos sean auténticos. Pero voy a continuar donando a organizaciones caritarias y haciendo obras benefica porque por lo menos sé que mis esfuerzos y dinero va a una causa buena y verdadera.
¿Qué harás tú?
pachecototi dijo
estas muy buena vesos yo
14 Marzo 2006 | 04:48 PM