Más sana que una manzana
No me acuerdo una edad en la que no me preocupaba. Cuando era niña no pasaba los días pensando en qué juego iba a jugar con mi hermanita o que íbamos a comer para la cena. Estaba convencida a los 10 años que mis niños no iban a tener electricidad o agua si no los conservamos o reciclamos. Como adolescente siempre quería salir bien en la escuela y a mí me importaban más las notas que a mis padres y sigo siendo una perfeccionista en cuanto a los deberes.
Tras los años mis preocupaciones han cambiado y desarrollado, a veces consumiéndome. Mi método para quitarme el estrés es ir al gimnasio. Siempre me ha gustado la clase de Spin o Ciclismo. Es muy dura pero a la vez un ejercicio muy bueno. Cada persona tiene su ritmo y sus maneras para relajarse.Algunos leen libros, otros ven la tele, pero si no hago ejercicio me siento FATAL.
Pero esta semana algo me pasó a mí que no fue normal. Estaba escuchando al profesor, lo más que pude. Claro, el cerebro solamente es capaz de recibir 30 minutos de información antes de ir a las nubes un poco. Empecé a sentirme rara, no sabía porque, había comido una manzana antes de la clase así que no podía ser por hambre. El corazón empezó a latir fuera de control, veía negro, tenía mareo, me costaba respirar, y temblaban las manos, estaba segura que iba a desmayarme.
Me fui de la clase, al baño e inmediatamente al despacho de Lena. Todavía no me explico bien lo que me sentía en este momento. Miedo, vergüenza, hambre, sed, el raíz del problema fue desconocido. Podía haber sido mi subconsciente diciéndome “¡tranquila tía! Necesitas relajarte.” La verdad es que no había dormido durante tres noches porque a veces no duermo bien a causa de mis preocupaciones. Y ese día todo se acumuló.
Fui al médico para asegurarme que no fue algo muy serio. El pulso estaba al 122 latidos al minuto cuando típicamente está al 67, y la presión estaba al 120/90. El médico me preguntó, << ¿Por qué estás nerviosa?>>, << ¿Qué te pasa?>>. Me dijo, <
La receta: Tomar tila y manzanilla té y relajarme. Hasta ahora ha funcionado bien aunque todavía tengo un montón de tarea.
Mercedes dijo
¡Vaya susto!, ¿no? Creo que hay una clave que lo explica todo: TRES DÍAS SIN DORMIR... Eso es un exceso. A mí me habría dado un infarto o poco menos. Seguro que con una buena siesta, alimentación sana y deporte no te vuelve a pasar. Ya lo verás.
30 Enero 2006 | 07:16 PM